Capítulo 82
1Salmo de Asaph. DIOS está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga. 2¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.) 3Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso. 4Librad al afligido y al necesitado: libradlo de mano de los impíos. 5No saben, no entienden, andan en tinieblas: vacilan todos los cimientos de la tierra.
6Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo. 7Empero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los tiranos. 8Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las gentes.
Capítulo 83
1Canción: Salmo de Asaph. OH Dios, no tengas silencio: no calles, oh Dios, ni te estés quieto. 2Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza. 3Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus escondidos. 4Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel. 5Por esto han conspirado de corazón á una, contra ti han hecho liga;
6Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos; 7Gebal, y Ammón, y Amalec; los Filisteos con los habitadores de Tiro. 8También el Assur se ha juntado con ellos: son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.) 9Hazles como á Madián; como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón; 10Que perecieron en Endor, fueron hechos muladar de la tierra.
11Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes; 12Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios. 13Dios mío, ponlos como á torbellinos; como á hojarascas delante del viento. 14Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa las breñas. 15Persíguelos así con tu tempestad, y asómbralos con tu torbellino.
16Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu nombre, oh Jehová. 17Sean afrentados y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan. 18Y conozcan que tu nombre es JEHOVÁ; tú solo Altísimo sobre toda la tierra.
Capítulo 84
1Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré. ¡CUÁN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, rey mío, y Dios mío. 4Bienaventurados los que habitan en tu casa: perpetuamente te alabarán. (Selah.) 5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques. 7Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión. 8Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, oh Dios de Jacob. (Selah.) 9Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
11Porque sol y escudo es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien á los que en integridad andan. 12Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.