La Biblia en un Año

Día 150

Salmos 21-24

Capítulo 21

1Al Músico principal: Salmo de David. ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salud se gozará mucho. 2El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.) 3Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza. 4Vida te demandó, y dístele largura de días por siglos y siglos. 5Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.

6Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro. 7Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido. 8Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; tu diestra alcanzará á los que te aborrecen. 9Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá. 10Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.

11Porque trazaron el mal contra ti: fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán. 12Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros. 13Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu poderío.

Capítulo 22

1Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor? 2Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio. 3Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 4En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste. 5Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.

6Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo. 7Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo: 8Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía. 9Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre. 10Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. 12Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. 13Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente. 14Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas. 15Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. 17Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme. 18Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 19Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. 20Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.

21Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios. 22Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré. 23Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel. 24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle. 25De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.

26Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre. 27Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarándelante de ti todas las familias de las gentes. 28Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes. 29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma. 30La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.

31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

Capítulo 23

1Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará. 2En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará. 3Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre. 4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento. 5Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.

6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Capítulo 24

1Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. 2Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos. 3¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad? 4El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño. 5El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud.

6Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.) 7Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. 8¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. 9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. 10¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)

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